
Contra las costuras delgadas y escuetas de los vestidos convencionales, los vestidos abullonados se rehúsan a permitir la caída natural de la tela para adaptarla a un estilo más moderno y sofisticado.
Desafortunadamente hay cuerpos a los que no beneficia mucho este corte.
A mujeres de estatura baja conviene un vestido que alargue su talle dando una apariencia de mayor longitud, mientras que a quienes no tienen la curva de la cintura muy pronunciada, añade volumen que hace ver al cuerpo más regordete.
Una gran variante que puede representar una solución a lo anterior, es añadir al diseño un cinturón que se ajuste a la cintura, en aras de mejorar la forma del busto y marcar un poco más el plisado discreto de la falda.
Los vestidos de novia también han adoptado este estilo de prenda. Parece ser que a las futuras esposas les atrae la idea de que en su diseño las organzas y tules se plisen de tal manera que al dar mayor volumen, aumenten también su elegancia.
Estos frondosos diseños corren el mismo riesgo mencionado antes, por lo que es preciso atender a ciertas estratégias o añadir accesorios, para favorecer las cuervas del cuerpo sin perder la propuesta original del estilo abullonado.
Foto: adn.es, y lavozdigital.es